El legado de Zaffaroni
El profesor Eugenio Raúl Zaffaroni, es sin duda uno de los máximos expositores del derecho penal desde una visión latinoamericana.
Esta visión en particular, basada en la crítica a los fundamentos de un derecho penal, que se encuentra al servicio del poder para doblegar a la oposición y a las minorías contrarias, es un planteamiento importante que ha permitido revalorar la legitimidad del discurso del derecho penal y su función en una sociedad.
Respecto del derecho penal, Zaffaroni explica con su parábola con el pobre carnicero, al que acuden varias personas con problemas, para que éste les plantee una solución, es una visión si bien, crítica y burlesca de lo que hace el derecho penal en la solución de los conflictos sociales, es una forma de expresarnos a todos, que por más que queramos, el sistema penal no es la panacea, y que no es la solución necesaria a los problemas de la delincuencia. Que problemas como el aborto, que son situaciones realmente complicadas, donde una madre decide interrumpir el proceso de gestación por una causa para ella importante, aplicarle el derecho penal, implicaría una doble victimización, sin lograr con ello, un efecto social más allá de la reafirmación de la consciencia y moral colectiva sobre este tema. Que la lucha penal contra las drogas, tiene unos efectos nocivos, pues al legalizar el consumo, se prohíbe su comercialización, y así entonces, todos pueden consumir chicles, pero no habría ninguna persona que legalmente los produzca y los comercialice, generando el aumento del precio del producto, maximizando las ganancias a los delincuentes y financiando toda la violencia que ello produce.
Respecto del funcionalismo, Zaffaroni critica la idea de que todos los ciudadanos de acuerdo con la teoría de los roles de Jacobs, tengamos posiciones de garante. Pensar que todas las personas tenemos deberes de garantes sin a veces saberlo, es verdaderamente terrorífico. Zaffaroni plantea que sería muy peligroso vivir en un mundo así, donde tengamos que estar atentos a cuáles serían las posiciones de garante que tendríamos en cada una de nuestras actividades, teniendo responsabilidades por cualquier tema que por regla general ignoramos. Así entonces nuestras relaciones no se basarían en el principio de la libertad, sino en el principio de la prevención.
Sobre la evolución del derecho penal, ha planteado que el derecho penal en principio parte de un derecho que pasó de ser el instrumento para mantener el poder establecido, esto es la monarquía, para luego pasar a un poder biologicista, que partió de los postulados de la evolución de las especies, a plantear las características biológicas de los delincuentes, y que posteriormente, soportó al sistema colonialista, y racista, que se reafirmó con la idea de la superioridad de razas humanas, y la necesidad de ayudarle a las razas inferiores a progresar con base en un modelo de Estado impuesto por las razas superiores, pero luego, algunos de ellos, dejaron claro que no se buscaba ayudarle a las razas inferiores, sino de exterminarlas por ser incapaces de progresar, y para ello, llegaron a negarles su condición humana.
Que desde el punto de vista de la sociedad latinoamericana, con una evolución social diferente a la Europea de donde se han copiado todos los modelos jurídicos -sin mayor análisis-, no era posible plantear el ideal de que el principio de Legalidad es la regla general, sino muy por el contrario, que existe una deuda social del Estado, en garantizar las condiciones mínimas, y el derecho penal, existe como un aparato de represión de las clases dominantes, sobre los oprimidos. Plantea que el derecho penal debe ser un límite del poder, y no un instrumento de este para la opresión,, y sobre ello menciona, que en Latinoamérica, se presenta un proceso de selección de las personas que ingresan al derecho penal muy particular, pues no es equitativo, y que hay personas con alto grado de vulnerabilidad frente al sistema y por ello, también al derecho penal, que se debe a un proceso que es arbitrario en contra de esos grupos vulnerables, y que el derecho penal debe tener en cuenta ese aspecto de vulnerabilidad social al momento de aplicárselos.
Que el derecho penal del enemigo dispone un tratamiento diferenciado inaudito en una sociedad, pero que en efecto sirve para el mantenimiento de una clase dominante, sobre los demás, y con criterios racistas, que en el caso de Latinoamérica vienen desde la colonia, donde los criollos reemplazaron a los españoles, y los demás siguen debajo en el orden jerarquico.
Muchas han sido las enseñanzas de este gran penalista que nos han mostrado otra forma de ver el derecho penal, con un sentido crítico y social, atacando los abusos del poder, y revindicando los problemas sociales que hacen que el delito exista.